jueves, 24 de marzo de 2022
El amor es lo que persiste
lunes, 21 de marzo de 2022
La ilusión de este mundo
-Imán 'Ali ibn Abi Talib (as), de Nahjul Balagha, la cima de la elocuencia.
jueves, 3 de marzo de 2022
El secreto de la humildad
Bismillah
sábado, 26 de febrero de 2022
Cuento sobre el valor del Amor
Bismillah
Un día todos los sentimientos, emociones, pensamientos, creencias, ideas, hábitos, caracteres y todas esas cosas invisibles de la humanidad, decidieron ir a un crucero. Así que se subieron, y el último en entrar al barco fue el Amor.
Y así en el transcurso del viaje cada uno hizo lo que hace. El orgullo hizo su cosa, la ambición hizo lo suyo, y la envidia hizo lo suyo; la felicidad lo suyo y el estrés hizo lo suyo, y estaban pasándola muy bien, como ustedes saben en esos viajes. Pero el nombre del barco era “Titanic”, así que cuando viajaban alrededor de Alaska, golpearon la punta de un iceberg, y el barco comenzó a hundirse. Pero el barco estaba bien equipado, y todo el mundo estaba encontrando botes para bajar del barco; pero el Amor se quedó hasta el último momento tratando de ayudar, corriendo por ahí tratando de poner a la gente en los botes, y en una situación segura.
Finalmente, casi todo el mundo quedo fuera del Titanic, excepto el Amor que se había quedado atrás, y finalmente se dio cuenta de que debía bajar del barco también. Y el agua está casi en sus tobillos; ve el bote de la ambición pasar, y le dice: “Hola, hola, me quedé aquí, por favor, recógeme”. Y la ambición da una mirada y dice: “Mira mi barco está lleno con mi equipaje, con mi oro, con mi plata, y todas mis transcripciones y mis diplomas de doctorados, y el bote está lleno, si te llevo nos hundiríamos y lo perdería todo, siento no poder llevarte, y siguió de largo.
Luego pasa la arrogancia, y le dice por favor, llévame... y la arrogancia con su familia muy bien vestidos y su bote limpio, le da una mirada sucia al Amor, y dice: “Has estado corriendo aquí y allá ayudando gente, estás sucio y feo, vas a venir a ensuciarnos, lo siento, no puedo llevarte”.
Y así siguió de largo la arrogancia. Entonces el bote de la envidia pasa, y él dice: “Hola me estoy hundiendo, ya el agua está hasta mis rodillas!”, el Amor le grita y pide a la envidia para que lo ayude. Y la envidia dice: “Mírate estúpida persona allí, fingiste ser valiente y compasivo, corriendo por la derecha y la izquierda ayudando a la gente; bien, te mereces esto. Quédate allí y si eres tan valiente, muere”. Ahí va la envidia…
Entonces la tristeza pasa, el Amor dice: “Por favor, llévame”, y la tristeza con una cara sombría dice: No, no, estoy tan triste, estoy tan infeliz, tengo que estar solo, no puedo tener a nadie más conmigo”. Entonces la felicidad pasa, ja, ja, ji, ji…ni siquiera podía escuchar al Amor llamándolo, totalmente ajeno a lo que ha sucedido, estaba tan feliz.
Finalmente, de repente aparece una lancha rápida, y su conductor dice: “Ven al barco”, y lleva al Amor a tierra firme, y al irse le dice: “Tengo prisa, tengo que ir a un lugar”, zoom, se va.
El Amor se sorprende de que no tuvo tiempo de preguntar quién lo salvó en ese rápido rescate. Y en tierra estaba el conocimiento, y el Amor aprovecha a preguntarle: “¿Sabes quién era él, quien me salvó y me trajo a la tierra?”, “Oh sí”, dijo el conocimiento. “Era el tiempo”.
“¿Pero por qué crees que me salvó?”, “Bueno, ¿no sabes que es sólo el tiempo el que conoce el valor del Amor?”
-Fragmento de Sohbet de Tugrul Efendi – Agosto de 2007

