miércoles, 15 de enero de 2014

Sobre el egoísmo


Una persona que llega a la verdad y a la perfección espiritual, dirige su atención hacia el Todo y no al individualismo y al egoísmo.
El estado humano no iluminado es de 'deslealtad', ya que el individuo vive en la esclavitud del falso yo y los deseos del mundo material.
Las prácticas espirituales fueron diseñadas para darse cuenta de la sumisión, a un orden superior de la realidad.

Sin esta presentación los hombres están esclavizados al ego y viven en un estado de conflicto interno debido a los impulsos contradictorios del ego mismo. 
El corazón, que es el órgano principal para la observación de la realidad, no puede recibir la guía espiritual y nutrición que ésta ofrece.

Allah es el amigo o el amado.
El amor de Allah lleva al amante a olvidarse de sí mismo en el amor del Amado.




El silencio


El silencio aumenta el poder del intelecto y alienta el temor a Allah. 
La soledad libra a un hombre del trabajo, tiene en su control el oído y los ojos y abre las puertas del corazón. El conocimiento obtenido a través de los cinco sentidos primero se tendrá que cerrar y luego surgirá el conocimiento desde el fondo del corazón.
Este conocimiento es claro y puro ya que es aquél que estuvo con el agua que sale del fondo de un pozo como resultado de la excavación. 
No es necesario obtener conocimiento a través de los cinco sentidos salvo cuando se lo requiere.
El silencio hace fácil la vida solitaria, pero un hombre de silencio no está libre de los que están listos para alabarlo.
Como resultado, puede hablar sin necesidad y sentir alegría en la codicia.
Rizalat



Dar en el blanco


"A Dios no se le encuentra buscándolo",
repiten los maestros sufíes hasta la saciedad.
Las prácticas del derviche se sitúan en el ámbito del no-método, 
ya que su acción es una no-acción en la que se encuentra sin buscar.
El derviche también se parece mucho al buen arquero, al buen tirador.
Aquel que ha sabido renunciar al deseo de dar en el blanco, pero...
¡siempre acaba dando en él!
Y, por cierto, a Dios no se le encuentra buscándolo, sí, pero quien no lo busca no lo encuentra jamás.


lunes, 30 de diciembre de 2013

No se puede enseñar


Un joven aspirante a derviche se dirigió un día en estos términos a su pîr o maestro espiritual:
- Amado maestro, deseo que me enseñes la humildad.

Y esta fue la respuesta del pîr:
- No, no puedo hacerlo, porque la humildad es maestra de sí misma. 
Se aprende mediante su propia práctica. De tal manera que si no la puedes practicar tampoco la podrás aprender.

La humildad, como el amor o la generosidad, no se puede enseñar.
Se aprende a ser humilde siendo humilde, igual que se aprende a amar amando.
Y lo mismo sucede con el arte o la espiritualidad.
En el camino interior todo se puede aprender y nada o casi nada es lo que se puede enseñar.