sábado, 9 de julio de 2011

Quien se conoce a si mismo, conoce a su Señor


Quien sea ciego de corazón en este mundo, lo será en la otra vida y estará mas alejado aun del camino de la verdad. (17:72)
Lo que puede impedirnos ver la luz del más allá, no es la ceguera de nuestros ojos, sino la ceguera de los ojos de nuestro corazón. -"Porque no son los ojos los que se vuelven ciegos , sino que se vuelven ciegos los corazones que encierran sus pechos" (22:46).Dios no cambia la condición de una gente, mientras estos no se cambien lo que tienen en si mismo. (13/11)
La única causa de que el corazón se vuelva ciego a las señales que Dios envía al hombre desde el otro mundo a través de este mundo, es el no conocerse a uno mismo, ni a nivel de mascaras, ni a nivel del demonio personal que nos acompaña, ni a nivel de aquellos que anotan todos nuestros actos. Todo este desconocimiento de uno mismo hace que uno se repita permanentemente en cada uno de esos tres niveles, hasta el hartazgo.
Lo que lo mantiene a uno en esta etapa de desconocimiento de lo real es una oscuridad que tapa totalmente los signos que Dios envía a través de las circunstancias.
Algunas de estas tinieblas son la arrogancia, el orgullo, la envidia, la tacañería, la venganza, la mentira, la maledicencia, la difamación, y muchos otros rasgos despreciables. En la base de ellos esta el no conocerse a uno mismo.
Para desembarazarse de estos males uno ha de limpiar y pulir el espejo del corazón. Esta limpieza es hecha a través de la adquisición del conocimiento, el esfuerzo repetido y coraje, combatiendo contra la falsa realidad que se encuentra dentro de uno mismo y la proyectamos al exterior. Esta batalla continuará hasta que el corazón se de cuenta que esta vida al decir de los sentidos, no es otra cosa que repetición de hábitos hasta el hastío, allí habita lo mecánico, la ausencia de sorpresa y ausencia de perplejidad, y el cuerpo físico pasa a ser la casa de la depresión enmascarada, o alimento de lo sicosomático.
Recién después de dura lucha contra la falsa realidad que nos hace creer que lo real es en si nuestra realidad, viene la nostalgia y el recuerdo de nuestro verdadero hogar, su recuerdo provoca paz real.
El logro es un llegar a ser nada. El es el Todo.
Omar Joray (Rahmatu Allahi)

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