jueves, 5 de febrero de 2009

El intelectual y el amante

Bismillah...

El intelectual está siempre luciéndose,
el amante, siempre perdiéndose.

El intelectual se escapa.
Por miedo a ahogarse;
todo el asunto del amor
es ahogarse en el mar.

Los intelectuales planean su reposo;
los amantes se avergüenzan de descansar.

El amante siempre está solo.
Aun si está rodeado de personas;
como el agua y el aceite,
él permanece separado.

El hombre que se toma la molestia
de dar consejos a un amante,
no consigue nada. Es burlado por la pasión.

El amor es como el almizcle. Atrae la atención.
El amor es un árbol, y los amantes, su sombra.

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